Discurso de Graduación Física. Promoción 1999-2004

Por Miguel Manzano
En Cascaruja
21 de junio de 2004
4 Comentarios
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No tiene desperdicio… espero que los disfrutéis tanto como lo hicieron aquellos que asistieron al acto de graduación de la primera promoción de Física en la Universidad de Murcia. Sin duda alguna y no es autobombo… el mejor discurso de todos.

Discurso de graduación de la primera promoción 99-04

En primer lugar queremos agradecer la asistencia del Excelentísimo Señor Don Santiago Torres Martínez, vicerrector de investigación y nuevas tecnologías de la Universidad de Murcia, a la Ilustrísima Señora Doña María Gloria Víllora Cano, Decana de la Facultad de Químicas, al Ilustrísimo Señor Don Antonio Bódalo Santoyo, Decano del Colegio Oficial de Químicos, a Don Rafael Chicón Romero, padrino de las distintas promociones de la Facultad de Química y profesor del Departamento de Física y a Doña Carmen López Erroz Secretaría de la Facultad de Química, a nuestros profesores, familia y amigos, y sobre todo a todos nuestros compañeros, tanto a los que están hoy aquí como a los que no, que empezaron con nosotros la odisea de la Física en Murcia.

Hace un lustro, queridos asistentes, pocos de los presentes y muchos de los ausentes comenzamos un largo y duro camino en la carrera de Física. Los escasos componentes de la primera promoción que hoy tienen el placer de estar en su graduación, tal vez compartieran la terrible tentación de matricularse en otras carreras mientras se decidía la implantación de la carrera de Física. Incluso algunos pensaron en matricularse en Valencia o Madrid, donde la física tiene largos años de tradición. Pese a todo, un grupo de personas de gran voluntad y sólidas convicciones se decidió a recorrer el camino de la creación, en tiempo real, de la carrera.

Si algo ha marcado estos cinco años de carrera ha sido el que seamos la Primera promoción. Por cierto, que buenos horarios hemos tenido, y que bien nos han sabido situar en el campus de Espinardo. Recuerdo los agradables cantos caninos, hasta la hora de ir a la incineradora, cuando se producía el silencio. Luego, un agradable aroma a Hot Dogs, para abrirnos el apetito, mientras nos encaminábamos a la cantina del Bienve. Por supuesto, una de las lecciones que al final comprendimos, es que entre los alumnos de física y los electrones en los metales, existe la particular semejanza de que ambos suelen estar deslocalizados.

Interesante fue el primer año, sin duda, un ingente número de ingenuos se subían al patíbulo de las clases magistrales de la licenciatura. Clases inolvidables fueron, por supuesto, las impartidas por nuestra mater physicae, María José. Mientras los electrones huían a Sebastopol, los alumnos colonizábamos su despacho, práctica común en sucesivos años. Queremos agradecer un infinito no numerable su generosidad y ofrecer un gran aplauso a esta gran Físico.

Otra asignatura cuyos recuerdos nos llegan a emocionar, es Análisis. Quién de los alumnos no recuerda aquello, que, aún hoy, suena en nuestras mentes “Ave Esquembre, morituri te salutant”. Era la primera vez que encontrábamos las Matemáticas en su estado puro, sin tabla de transcripción, destacando como bibliografía el Apóstol, libro del que aún hoy no nos han facilitado traducción al cristiano. Por cierto, que hace poco comenté a un compañero si aún tenía ese maravilloso libro, y me informó que lo perdió en extrañas circunstancias en la noche de San Juan.

Álgebra tampoco estuvo mal. Aún recuerdo como nuestro profesor era capaz de manejar el borrador y la tiza al unísono. La pasión arrebatadora de Asensio puede comprenderse sí, y sólo sí, se ha sido alumno suyo, o fan de sus interpretaciones en el Karaoke, como Coco, una de sus grandes admiradoras, que pudo comprobar las dotes de baile del mismo.

¿Qué sería de la Física sin laboratorios? Laboratorio de Física general- ah – este fue el primero de los laborat orios anuales que disfrutamos en su versión comprimida. Al alba y con el viento primaveral – recordemos que era anual – comenzamos nuestras primeras prácticas de Física. Mientras los alumnos éramos hipnotizados por la suave oscilación de los péndulos simples, nuestro magister comprobaba el calor específico de los cafés de Biológicas, así como la longitud de los pasillos. También hubo alumnos sobresalientes, capaces de extrapolar los resultados a partir de una cantidad ínfima de datos, como nuestro compañero El Matemático playero Alex.

Pero el mejor recuerdo de primero, sin duda, fue la cena de fin de curso. El profesor Esquembre terminó la noche sin corbata, y habiéndose marcado gran parte del repertorio del Karaoke. Nuestra compañera Esperanza pudo tener alguna participación en tan animada noche, acompañándolo en los bailes. Por cierto, la corbata de Esquembre apareció en el cuello de, aquí, el compañero Manolo.

Comencemos con el segundo curso. Esta vez nos trasladamos de Químicas al Edificio D, situado en la cota superior del campus de Espinardo.

La asignatura estrella de este maravilloso curso es, sin duda, Termodinámica. Ibáñez, conocido por muchos en la facultad de Química, logró convertirnos en máquinas de aprender fórmulas y nos dejó una de las anécdotas más comentadas de la carrera. Nuestro compañero Miguel, logró exteriorizar la furia contenida de nuestro profesor: osando a llegar tarde, entra en clase y pregunta:

“¿se puede?” Ibáñez con los ojos enrojecidos dice: “pero si usted ya está dentro, se pregunta antes de entrar”. Miguel, algo confuso, entra en clase, deja su mochila en el pupitre, y vuelve a salir, cerrando la puerta. A continuación, provocando un paro cardíaco generalizado, llama a la puerta y asomando la cabeza por la interface, pregunta: “¿se puede?”. Ibáñez, colérico, responde “¿me está usted vacilando?” Finalmente todo quedó en una confusión, y no llegó la sangre al río.

Otra asignatura de incalculable valor, fue estadística física, o en busca del Nobel perdido. Con Somoza, antiguo estudiante de Toronto, volvimos a coincidir en cuarto con Física Estadística. Curiosa simetría de nombres.

La asignatura de ecuaciones diferenciales, nos brindó la oportunidad única de conocer a nuestro gran profesor La Máquina, disculpen, quise decir, Miguel Ortuño. Al año siguiente, volvimos a tenerlo en cuántica. Fue en aquella época cuando conocimos el Cohen, un conjunto de dos volúmenes sobre Mecánica Cuántica, libro con más apéndices que El Señor de los Anillos.

Mecánica y Ondas, o, simplemente, Mecánica, fue una asignatura en las que las tensiones iban más allá de los problemas de la pizarra.

Buenos días, buenos días. El laboratorio de este curso fue único. Y digo único porque sólo Javier Abellán sabe hacerlo así. Pedimos un fuerte aplauso para este gran manitas.

Vaya, no hemos mencionado dos asignaturas realmente importantes. Una de ellas, Análisis II, fue la primera y última asignatura de matemáticas de la carrera en la que vimos algún número. Y la otra que, sin duda, recordarán muchos de mis compañeros es Ampliación de Mecánica o curso de iniciación al cálculo tensorial. Fue entonces cuando conocimos el amor de nuestro padrino por las matemáticas. Amor que compartimos un año más tarde en la asignatura de Análisis complejo, asignatura que impartía junto con el profesor Esquembre – recuerdan – el rey del karaoke. Ambos protagonizaron ese año una lucha de dos frente a uno contra la pizarra y, en honor a la verdad, tenemos que decir que ganó la pizarra.

Bueno, encaminémonos a tercero y continuemos, por suerte, en el edificio D.

Ernestomagnetismo, ¡Uy!, electromagnetismo con Ernesto Martín, fue la asignatura que nos perimitió soñar con los ojos abiertos aunque algunos lo hacían con los ojos cerrados sin perder la verticalidad, como nuestro amigo tejano John. Menos mal que luego podíamos contar con el apoyo de los Isapuntes.

Emulando a Newton, también estudiamos óptica. Amplios contenidos y prácticas en las que lo más puntero que había resultó ser un láser de los veinte duros. Al igual que en óptica ondulatoria, cuyos contenidos y maravillosos momentos nuestra memoria no logra alcanzar.

Llegó el momento de aprender a programar, con nuestro profesor Rafael García Molina y sus juguetitos de física recreativa. Una nueva lengua, más que lenguaje, irrumpió en nuestras vidas, FORTRAN 77, permitiéndonos disfrutar del hambre y del sueño frente a la incansable computadora.

También tuvimos una pequeña gran asignatura , llamada Gravitación, breve y densa. Sólo Alfonso Navarro podía convencernos de que las particulitas y vectorcitos tenían comportamientos tan extraños a velocidades tan altitas. Muchos de nosotros aún recordamos estas clases sobre todo, por la hiperactividad efusiva de nuestras manos.

Bueno, y llegó la hora de enfrentarse a las ondas electromagnéticas en vivo y en directo, en el laboratorio de Electromagnetismo. Entre otras cosas aprendimos porqué es fosforescente la pantalla del osciloscopio, algo de gran utilidad. La impoluta organización del trabajo experimental, como el excel, o el tratamiento de errores por el método del buen observador, fueron otros temas interesantes.

Llegó cuarto y con él, traslado del ganado físico, perdón, quise decir del alumnado físico. Contentos y felices nos encaminamos hacia el actual edificio de Bellas Artes, en la llanura del campus. Qué alegres estábamos cuando veíamos a nuestros compañeros de Bellas Artes dibujando cuerpos y escuchando música, mientras nosotros tratábamos de comprender lo incomprensible.

Por esta época, comenzamos a adquirir la buena costumbre de irnos a comer a casa de Joaquín El Químico, alumno converso y gran experto culinario de las recetas de Abarán din-don, allá en la España profunda. Su tocayo, Joaquín El Bueno, tal y como él mismo se autoproclama, nos ayudó a ambientar las frías Navidades de Bellas Artes, con dulces y adornos navideños.

Nuevo año, nuevos profesores. Gran parte del tiempo lo pasamos contemplando a Oller, y decimos contemplando, pues nosotros, pobres seres humanos, no éramos capaces de escuchar por debajo de la intensidad umbral. Su extraño sentido del humor llegó a inquietarnos, pero no tanto como el humor negro de nuestro compañero Juanfran. Hubo que preguntarle a Dios muchas de las dudas planteadas en clase.

También nos encontramos con Jaime Colchero, profesor de Estado Sólido, y su aspecto desaliñado, conseguimos una nueva perspectiva de los físicos deportistas.

A falta de mayor imaginación, las asignaturas comenzaron a recibir el apellido de “Avanzadas” como óptica avanzada, lo que demostró que el apellido es completamente inútil. Con el profesor de esta asignatura, Ignacio, cobaya de los pósters de óptica, tuvimos nuestra clase más corta. Según nuestro tiempo propio fue de unos cinco minutos. Sus clases nos permitieron comprobar la calidad como traductor de este gran profesor.

Durante todo el año nos acompañó Electrónica, asignatura que dividía equitativamente sus contenidos en teóricos y prácticos, aunque la mayor parte de las prácticas fueron virtuales. Y a pesar de que los circuitos sólo los realizábamos por ordenador, los cables se liaban del mismo enrevesado modo.

Torrente, neutrino man, se encargó de Cuántica Avanzada. Y a pesar de que no pudo comenzar a tiempo la asignatura, y de estar comprometido con sus numerosos viajes al extranjero nos ha dado tiempo a disfrutarlo en quinto.

Este último curso, ha sido, sin duda, el de las optativas. Curiosamente se ofertan más que alumnos existentes, lo que permite que nos dispersemos aún más si cabe. Pero en el fondo, y pese a lo sufrido, todos seguimos formando una gran piña, atados por lazos de compañerismo e inmortales relaciones de amistad. Ya, a punto de ser Físicos profesionales, siempre estaremos unidos por el recuerdo de nuestros años en la Universidad, seguro, parte de los más felices de nuestra vida y por una visión del mundo diferente a la de hace 5 años cuando emprendimos la aventura de la carrera con la misma ilusión con la que ahora nos enfrentamos a nuestro futuro.

“Podríamos preguntarnos si los alumnos de Física son buenos, pero eso es semejante al pescatero, al que le preguntan si su pescado es fresco, y él responde: aquí sólo tenemos lo mejor.”

The End

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4 Comentarios a “Discurso de Graduación Física. Promoción 1999-2004”

  1. María dice:

    Madreee, buenisimo!!

    … si es que en realidad, no ha cambiado mucho la cosa… =)

  2. Según tengo entendido la cosa ha cambiado…

  3. María dice:

    Mmmm…Asensio no ha perdido la práctica en utilizar el borrador y la tiza al unísono…xD

  4. Jajajaja… No me acordaba que estaba Asensio dando clases de nuevo a los futuros Físicos… ¡Asensio es un crack!

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