Envidia en la ciencia
Publicado por Miguel Manzano en 8th Diciembre 2006
Bdsp nos habló en el foro sobre los conflictos entre los cientÃficos y yo creà oportuno publicar un artÃculo con el texto que nos cedió. Interesante a la par que ilustrativo de las fuerzas que manejan la creatividad en la ciencia.
En cuanto a los conflictos entre cientÃficos, el más importante fue la acusación de plagio, cruzada, entre Leibniz y Newton, por la creación del cálculo infinitesimal.
En el siglo XX, se supo que entre Heisenberg y Schrödinger no habÃan muchas simpatÃas, al menos en un principio, porque se miraban como rivales. Posiblemente, cuando se enteraron que la mecánica matricial era equivalente a la ondulatoria, se hayan quedado más tranquilos.
Salk y Sabin también se sentÃan enemigos. Los dos realizaron vacunas antipolio. Es raro verlos en esa postura.
Ahà va algo más:
Lo esencial, en ciencia, no es tanto el empleo del método apropiado, sino una auténtica necesidad del conocimiento de la verdad.
El pseudocientÃfico es aquel que utiliza a la ciencia para propio prestigio personal. No le interesa tanto la verdad como el hecho de tener cierto reconocimiento social. Como no le interesa la verdad, se opondrá férreamente a todo intento cientÃfico que provenga de otra persona. Esto no es otra cosa que la simple envidia intelectual. Significa entristecerse por el éxito cientÃfico que otro pueda lograr. Pero esta envidia va casi siempre asociada a cierta actitud de burla y soberbia.
La envidia no siempre ha sido negativa para la ciencia. Es interesante mencionar el caso de Louis Pasteur y la obtención de la vacuna antirrábica. Uno de sus detractores, que lo llamaba “charlatánâ€, acude a su laboratorio y pide muestras de saliva extraÃda a perros rabiosos. Ante la sorpresa de los presentes, se traga las muestras. Mayor fue la sorpresa cuando, pasados algunos dÃas, no presenta sÃntomas de la penosa enfermedad.
Pasteur consulta a su ayudante respecto del tiempo de extracción de la muestra, que tenÃa 14 dÃas. Esta información fue de gran utilidad para Pasteur, por cuanto se hizo evidente que los virus de la enfermedad se debilitan con el paso del tiempo. De ahà que el método de Pasteur consiste en aplicar dosis progresivas de la enfermedad, pero comenzando con una bastante debilitada. En este caso, la envidia fue beneficiosa para la ciencia.
Es oportuno señalar que, cuando Pasteur aplica por primera vez su vacuna (a un niño mordido por un perro rabioso) podÃa ser denunciado y penado por ejercicio ilegal de la medicina, por cuanto Pasteur era quÃmico, y no médico. La pena para esa infracción era la muerte.
Pero no siempre la envidia beneficia al cientÃfico. En la Alemania del siglo XIX, George S. Ohm, profesor de matemáticas, es ridiculizado por la obtención de la ley que lleva su nombre (asociada a los circuitos eléctricos) Incluso pierde su cargo de profesor de secundaria cuando intenta convertirse en profesor universitario.
El médico alemán Julius Mayer intenta suicidarse luego de recibir una fuerte desaprobación al principio de conservación de la energÃa, propuesto por él por primera vez. Luego de salir de un hospital psiquiátrico, asiste a un Congreso de QuÃmicos, en Alemania, en donde un diario local afirma que el Congreso fue exitoso a pesar de la asistencia de “algunos dementesâ€. Como casi siempre ocurre, el éxito de los demás es imperdonable.
El fÃsico austriaco Ludwig Boltzmann, uno de los fundadores de la mecánica estadÃstica, termina su vida suicidándose. No soportó las crÃticas a su teorÃa de los átomos como base de su descripción de los fenómenos térmicos.
El inventor Rudolf Diesel se suicida, arrojándose de un barco, posiblemente ante la poca expectativa que el motor por él inventado despierta en su momento.
El matemático Georg Cantor termina sus dÃas en un hospital psiquiátrico por cuanto su teorÃa de los conjuntos es despreciada por el matemático Leopold Kronecker, quien dice que ni siquiera puede llamarse matemático al autor de tal trabajo. Debido a ésta, y otras opiniones adversas, queda marginado de las principales universidades alemanas.
Otros tuvieron mejor suerte, tales los casos del quÃmico italiano Amedeo Avogadro y del biólogo austriaco Gregor Mendel, ignorados completamente por sus contemporáneos, siguen llevando una vida tranquila y normal.
Es importante conocer estos aspectos de la ciencia y saber que la burla y la envidia tarde o temprano llegarán tratando de impedir alguna realización cientÃfica, o de cualquier Ãndole.
Muchas gracias por tu reflexión. Espero que te haya gustado estimado lector.
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8th Diciembre 2006 a las 20:30
Genial.
9th Diciembre 2006 a las 0:11
La verdad es que está muy bien la argumentación y son cosas tan curiosas…
[off-topic] Alguien vino buscando el blog de johannes a fisimur