Entrevista a Javier Armentia, director del planetario de Pamplona

Por Miguel Manzano
En Ciencia
10 de Abril de 2009
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javier_armentiaCarlos Egio nos cede esta entrevista a Javier Armentia para que la disfruteís. Llegar a entrevistar a personas de este nivel es un lujo pero tener la posibilidad de poder publicar esta entrevista realizada por un científico a otro es una delicia. Carlos Egio es periodista y científico. Os dejo ya tanto con la introducción como con la entrevista que además de mirar a la ciencia cara a cara echa una ojeada a la sociedad:

Javier Armentia (Vitoria, 1962), astrofísico y director del Planetario de Pamplona, es consciente de la importancia que tiene la divulgación de los trabajos desarrollados por los centros de investigación. Colaborador habitual de medios como El Mundo, este astrofísico destaca el carácter transformador que tiene la ciencia para la sociedad y promueve el papel que, en su opinión, deberían tener los ciudadanos en la política científica.

Estamos celebrando el Año Internacional de la Astronomía. Este tipo de eventos, ¿tienen una utilidad real?
Este año se corresponde con los 400 años del uso del telescopio astronómico y la publicación de la Astronomia Nova de Kepler. Galileo y Kepler son dos buenos patrones para una ciencia que comenzó a cambiar el mundo. Hay que tener en cuenta que junto con la astronomía nacía en parte la ciencia moderna y la explicación naturalista del universo frente a dogmas y prejuicios. En definitiva nacía una forma de pensar. Me parece suficiente razón para reivindicar lo que llaman, aunque sea una expresión un poco odiosa, hacer visible la ciencia, más en un mundo como en el que vivimos, en el que sigue siendo necesario explicar la ciencia e implicarnos un poco todos. Existe un déficit, la gente no se dedica a las carreras científicas, y existe una percepción social de la ciencia entre la reverencia y el miedo, en un mundo por otra parte cada vez más tecnificado. En ese sentido la reivindicación tiene algo también de utópico… los años tienen que tener su parte reivindicativa.

Para que haya una sociedad completamente democrática, ¿es necesaria la participación de la sociedad en la ciencia?
Vivimos en un mundo en que la ciencia y la tecnología son partes intrínsecas de los engranajes que lo mueven todo, no podríamos imaginar la sociedad actual sin las tecnologías que derivan de teorías de la ciencia que han surgido en los últimos cien años… Sin embargo, es cierto que al ciudadano se le ha despreocupado de estos temas, quizá en un primer momento con cierto interés. La tecnología es algo que podemos utilizar, comprar o que nos puede ofrecer el Estado, y nos hemos olvidado de que para que surgiera ha sido necesario un cierto empuje social. La ciencia nunca ha sido una actividad de masas (como el fútbol o la religión), pero su potencial transformador ha sido siempre muy importante, y ha estado ligada a los cambios sociales y a la cultura democrática.

…pero la ciencia no sólo ha tenido ese papel salvador…
Es cierto, la ciencia también ha sido una aliada de los poderes, de la destrucción, de la perpetuación de los sistemas clasistas y cómplice de muchas barbaries. Es tan humana como los humanos. También debido a ese desconocimiento se han idealizado mucho sus aspectos buenos y, por otro lado, se han satanizado los malos, sobre todo desde que se lanzaron las bombas atómicas. En esa relación de amor-odio seguimos a la espera de encontrar mecanismos por los cuales la ciudadanía pueda entender que es interesante y que es lícito discutir los objetivos de la ciencia. Podemos y debemos hablar de esas cosas.

¿Sería positivo para el desarrollo científico que participaran los ciudadanos?
No se puede entender la impunidad que han pretendido mantener durante mucho tiempo los propios estamentos de la ciencia, no se la merece nadie. Como la ciencia es algo importante no se puede dejar en manos de los científicos, parafraseando a Groucho Marx [“la política es tan importante que no se puede dejar en manos de los políticos”]. La investigación científica tiene criterios, metodologías y mecanismos que debemos potenciar. Pero hay debates que debemos concertar, con conclusiones que debemos analizar. Desde el punto de vista ciudadano, tenemos esa gran carencia y ahí está el papel de la divulgación científica, que debe de ayudar a establecer puentes. Hay que convencer a los científicos para que se bajen de la torre de marfil y a los ciudadanos para abandonen el sistema del no piense usted mucho . Hagámonos todos más responsables y pidamos a los científicos que nos cuenten para qué sirven las cosas que hacen y por qué deberíamos convencernos de que es necesario.

¿Y se hace suficiente desde la Administración?
Si se hiciera lo suficiente la situación habría cambiado, y cambia lentamente. En los últimos años la información científica ha aumentado su presencia en los medios, pero ha ido desapareciendo la información específica. Casi todos los centros de investigación comunican más, pero lo han convertido muy a menudo en publicidad. Esto es muy lícito pero los medios de comunicación deberían ser más críticos ante las notas de prensa.

¿Esto puede tener que ver con el auge de las pseudociencias?
Uno de los grandes peligros es caer en una trivialización de la información científica. Sólo interesa en los medios –sobre todo en los audiovisuales- aquella ciencia que se puede resumir en dos frases, que queda bonita o aparatoso. Es decir, un proyecto como el LHC [el colisionador de hadrones de Ginebra] que se ha ido desarrollando en los últimos veinte años no ha sido noticia hasta el día en que llegó un tarao y dijo que el día que se encendiera se iba a acabar el mundo y se iba a generar un agujero negro.

¿Por qué trascendió esa noticia?
Porque es trivial, llamativa, amarilla tendenciosa y porque es el tipo de noticia que les gustan a los medios y que venden, cierran muy bien los telediarios . No es la noticia más relevante sobre este proyecto que ha involucrado a miles de científicos –algunas de las mejores mentes de nuestro planeta- que llevan trabajando mucho tiempo ahí y que han invertido un montón de dinero. Se han dicho verdaderas barbaridades, como corresponde a los opinadores profesionales. Nadie, lo que podría ser más lícito, preguntó por qué España está pagando esta investigación o preguntó cuántos científicos españoles están ahí formándose o publicando… Algo que nos involucra un poco a todos porque se trata de nuestro dinero.

¿Y por qué interesan más al público programas como Cuarto milenio?
¿Por qué es más ciencia lo que hace Flipi [personaje del programa televisivo El Hormiguero ] que lo que hace Iker Jiménez? Parece claro que todo el mundo entiende que lo que hace Flipi es comedia. Juega con procesos de la ciencia que se explican sin hacer daño a nadie, mientras que Iker Jiménez hace un producto deliberado de engaño en contra de la deontología periodística. Se trata de un producto para engañar a un público que quiere misterios sin resolver, aunque estén resueltos o aunque no existan. Si esto pasara en política, economía o deportes los escándalos llegarían a los tribunales. Cuando pasa en ciencia no importa a nadie, porque la ciencia se considera algo poco importante.

…la misma Administración ha perdido el interés por la Unidades de Cultura Científica…
Sucede siempre en España, surge una buena idea y en cuanto cambia el ministro deja de interesar. Es una vergüenza de nuestro país, pero no hemos leído ningún artículo en el que alguien se haya quejado de eso. Lo más grave es que no hay una mano negra que esté detrás, es que hay una verdadera ineptitud que no permite ver que estos temas son importantes. Estos temas científicos ni dan ni quitan votos. Son tiempos de crisis, todos los centros de ciencia están sufriendo recortes y todos los programas de divulgación científica están parados porque no hay dinero que sí hay para otras cosas. Si la gente peleara por ello, si los medios se dieran cuenta de que es una vergüenza tendríamos más posibilidades de hacer algo…

Dijo que hace 400 años la observación astronómica cambió la forma de ver el mundo. ¿Sería posible cambiar hoy día los paradigmas científicos?
Los últimos cuatrocientos años han sido un constante cambio de paradigmas. Seguimos hablando de revolución copernicana, incluso en el lenguaje coloquial, cuando se produce un cambio radical. Evidentemente los paradigmas no cambian de esta manera todos los días, pero la astronomía ha ido ayudando a cambiar de una forma sistemática muchas ideas. Hace sólo cien años era impensable la idea de que nuestra galaxia era una entre cientos de miles de millones. Este tipo de cambios se han ido dando pero no han tenido una influencia social tan perceptible porque han coincidido con otros cambios importantes: vivimos ahora los 150 años de la publicación de El Origen de las Especies , hace 100 años Freud abrió el estudio de la mente y posteriormente la neurología, con científicos como Ramón y Cajal, se nos ha mostrado otras dimensiones de la mente.

¿Y qué podría provocar un giro copernicano en estos momentos?
La astronomía ha seguido manteniendo su papel de cambio. Pensemos por ejemplo que la cosmología actual dice que el Universo tuvo su origen hace unos 13.700 millones de años. Hace no tanto hubiera sido simplemente una herejía, porque supone reescribir el Génesis. Y la ciencia reescribió el Génesis hace mucho tiempo… todos los capítulos, afortunadamente. Pero sin duda, encontrar otro mundo habitado o vida en otros mundos supondría un giro copernicano.

¿Eso cambiaría la imagen que tenemos de nuestra posición en el Universo?
Afortunadamente, aunque no hubiera otros mundos habitados ni otros seres vivos en el Universo, la ciencia ya nos ha enseñado hace muchísimo tiempo que tenemos que bajarnos del burro. Somos afortunados porque estamos aquí preguntándonos por estas cosas pero podríamos haber no estado y al Universo le importaría un bledo.

En caso de existir otra civilización, ¿podríamos comunicarnos?
Parece difícil. El Universo es muy grande y el tiempo que llevamos nosotros por aquí moviéndonos y con capacidad de comunicarnos es muy pequeño. Basta mirar a la Tierra en que todos tenemos un origen común y lo difícil que resulta de forma práctica comunicarnos unos humanos con otros, habida cuenta de lo mal que llevamos la gestión de este mundo.

…estaba pensando más bien en las distancias…
Si encontráramos a treinta años luz una estrella con un planeta, y sería aquí al lado, cuya atmósfera tuviera una serie de elementos que pudieran indicarnos la presencia de una civilización, un saludo enviado en forma de ondas electromagnéticas –de luz o de radio- tardaría en llegar 30 o 50 años… Desde luego sería imposible que llegara una misión tripulada. No tenemos tecnología para mandar nada a esas enormes distancias. A lo más, con las tecnologías actuales conseguiríamos que una nave que saliera ahora llegara dentro de varios siglos. Es decir, no llegarían los astronautas que salieran sino sus tataranietos. Cómo hacer esa barbaridad. Las distancias en el cosmos son de tal calibre que la comunicación es difícil pero desde luego el viaje es prácticamente imposible de organizar.

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