Hablar de Sergio L. Palacios para la gente que no lo conoce es una aventura. Sergio es FÃsico fundamental, que yo recuerde sólo conozco a uno y es Rafael Rebolo del IAC que estuvo por Murcia dando alguna conferencia. Asà que para mi los que estudiaron fundamental son personas peculiares y esto también se cumple para Sergio. Muchos sabemos que en el cine se cometen errores pero Sergio ha llevado a la realidad una gran idea. Además de esto nos contará la vida de un profesor de universidad en un grupo de investigación pequeño:

Yo puedo contar mi experiencia como fÃsico que trabaja en la universidad de Oviedo. Por lo tanto, puedo relatar cosas que tienen que ver tanto con mi labor como profesor, como con mi trabajo de investigación.
Primero, los orÃgenes: decidà estudiar FÃsica cuando cursaba el desaparecido C.O.U. y, aunque parezca raro y paradójico, lo hice muy a pesar de mi profesor (habÃa sido el mismo durante los 3 años del B.U.P. y el C.O.U.), al que recuerdo como el peor que tuve jamás. Pero el atractivo de la FÃsica pudo mucho más que el desánimo. Asà pues, viajé hasta Cantabria (yo vivÃa y vivo en Asturias) para cursar la carrera. Terminé en 5 años (desde 1984 hasta 1989) y me especialicé en FÃsica Fundamental.
Al finalizar, regresé a mi tierra y contacté con el departamento de fÃsica de la universidad de Oviedo. Allà me ofrecieron hacer una tesis doctoral en un tema muy de moda en aquellos años: la propagación de luz en guÃas ópticas. CorrÃa el año 1990 y obtuve una beca de F.P.I. (Formación de Personal Investigador) que ascendÃa a 84.000 pesetas mensuales (limpias de impuestos). Aunque en principio fue concedida por 4 años, sólo la disfruté durante 10 meses, pues por el camino conseguà ganar un concurso de méritos y obtuve una plaza de profesor asociado en la universidad, lo cual repercutió de forma muy positiva en mi remuneración económica.
Pero ahà empezaron también algunos males. No resultó nada sencillo compaginar las dos tareas: la investigadora en mi tesis doctoral con la docente, viajando continuamente entre Gijón y Oviedo para dar clases a los estudiantes de ingenierÃa industrial, además de las interminables y muy numerosas horas de preparación de apuntes y lecciones.
Entre muchas penas y pocas glorias, transcurrieron 7 largos años hasta que a finales de 1996 conseguÃ, por fin, leer mi tesis doctoral, la cual vino acompañada de una alegrÃa inesperada, pues me concedieron el premio extraordinario de aquel curso. Por el camino habÃa impartido todo tipo de asignaturas: fÃsica general para ingenieros industriales, electromagnetismo para ingenieros de minas, programación FORTRAN para fÃsicos, propiedades ópticas de los materiales para fÃsicos, propagación electromagnética guiada para fÃsicos, fÃsica general para ingenieros técnicos de minas y seguramente alguna más que ahora no recuerdo.
Tres años después de leer mi tesis se me presentó la oportunidad de ser profesor titular. Y lo conseguà en el verano de 1999. Por aquel entonces, me habÃa independizado de mi director de tesis (no me comprendÃa, snif) y decidà abrirme camino yo solo en el competitivo mundo de la investigación cientÃfica. Durante dos años me dediqué exclusivamente a barrer la literatura sobre óptica en las revistas más prestigiosas y a estudiar.
Al final, me decidà por trabajar en un campo que empezaba a despuntar: los solitones ópticos, unos pulsos de luz que eran capaces de propagarse por las fibras ópticas sin sufrir los terribles problemas de la dispersión y la difracción, con lo que se hacÃan muy atractivos desde el punto de vista de las aplicaciones en telecomunicaciones. Comencé, pues, solo y conseguà publicar una docena de artÃculos hasta que, cansado de pelear en soledad y no conseguir apoyo financiero (a los que trabajamos en grupos pequeños o solos no se nos trata igual que a los grandes grupos, donde se perpetúa el feudalismo) decidà dejarlo en el año 2004.
Tengo que reconocer que habÃa aprendido muchÃsimo, pero se imponÃa un cambio de horizontes en mi vida como fÃsico. En el año 2005, un grupo de compañeros en el departamento de fÃsica me propusieron trabajar con ellos en el tema de las propiedades magnéticas de los compuestos binarios de hierro. Accedà y volvà a formarme en un tema nuevo para mÃ. Me dediqué a implementar y poner en marcha un software dedicado al estudio de las propiedades de los materiales a partir de cálculos de estructura electrónica. Y desde entonces, ahà me encuentro.
En cuanto a mi dedicación docente, actualmente imparto ya desde hace 5 cursos la fÃsica general de la licenciatura en quÃmica y desde hace otros 3 la asignatura más divertida, estimulante e interesante del mundo mundial: “FÃsica en la Ciencia Ficción”. Se trata de una asignatura de libre elección en la que se puede matricular gente de todas las carreras. En ella, estudiamos la fÃsica que se refleja (casi siempre de forma incorrecta) en las pelÃculas de ciencia ficción. Además, desde el año pasado, la complemento con un blog en Internet, cuya dirección es fisicacf.blogspot.com
Me encanta el mundo de la divulgación cientÃfica y mi próximo objetivo es publicar uno o varios libros donde se recojan los posts más interesantes del blog anterior.
En fin, esta es mi experiencia a lo largo de ya 17 años en la universidad, donde trabajo como fÃsico y como profesor. Espero que sirva de ayuda a alguien.
Se despide Sergio con un saludo para todos y con una cita de Pitágoras que me ha chocado mucho y que dice: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Gracias Sergio.